Después de descubrir “Videogames” me aficioné a “Summertime Sadness”. “¡Ésta sí que es una buena canción!” Pensé cuando la escuché por primera vez. Me cautivó. Paula y yo estábamos en las mismas. Nos encantaba.
“Bésame antes de irte.”
Una instrumentación acorde con ésa voz peculiar. Una voz relativamente nueva para mi. Un videoclip semejante a una película antigua —sixties, seventies film—, con la libertad y el gusto de poder interpretarlo a tu manera, hacerlo tuyo; ¿Qué quería y cómo quería, Lana, que lo interpretásemos? No lo sé. Aunque no podía dejar de pensar en ello. Fue así como llegué a la conclusión de que trataba de decir que si alguien a quien amas se marchara, intentarías de todas formas que volviera. Por sólo darle su último beso, antes de que partiese. Tus últimos pensamientos, sentimientos. Al partir, obliga a venir a su memoria recuerdos de sus mejores momentos. Para recordarlos. Y sufrir por ellos. Como si nada más fuera capaz de hacer. La única decisión que puede tomar para dejar de sufrir, es partir con ése alguien. Hablamos de morir; de partir a otro lugar.
Supongo, que en ése momento mi verano no era muy genial, y la canción me venía perfecta. Tristeza de verano. Unas palabras ligeras pero contundentes y repetidas al largo de la canción.
Era finales de Agosto y el verano ya se terminaba. Era una clara sensación de tristeza. Y al ser verano; tristeza de verano. ¡Yo también quería partir! Ganas de irte para no volver. Pocas ganas de volver a empezar. De nuevo. Otra rutina. Ver todas esas amistades que no había visto durante el verano. Mi extrema timidez puesta en acción desde el minuto 0 del comienzo de las clases. A la vez, yo también queria besar al verano antes que se fuera.
Para terminar, emplee esos días de no-rutina en no dejar de escuchar las pocas canciones de Lana que sabia. No tenía nada más enriquecedor. No me supuso ningún esfuerzo engancharme a sus canciones. Fue automático.

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